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Escrito por Daniel Román
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M uchas veces, como jóvenes, nos preguntamos y debatimos si hay más desventajas que ventajas en el mundo cuando le servimos a Dios. Veamos a Daniel como ejemplo para entender que los que están en el camino con Dios no tienen por qué dudar pues siempre hay ventajas y no desventajas.
En primer lugar, necesitamos reconocer que para Dios no hay nada imposible. Él puede hacer que tú le agrades hasta a la persona más grosera que conozcas, al jefe de más alto rango de tu trabajo, a ese profesor insoportable, en fin, te pondrá en gracia con quien a Él le plazca. En Daniel 1:9 dice que Dios hizo que Daniel se ganara el afecto y simpatÃa del jefe de oficiales. No sólo ocurrió con el jefe de oficiales sino también de Rey Nabucodonosor que lo ascendió a un puesto prominente (Daniel 2:48). El Rey Belsasar lo ascendió a un tercer lugar en el gobierno del reino (Daniel 5:29). El Rey DarÃo lo nombró administrador en su reino (Daniel 6:2).  El Señor nunca te desamparará (Hebreos 13:5). En el capÃtulo 3 de Daniel vemos como Sadrac, Mesac y Abednego no se postraron a adorar a dioses ni estatuas. La consecuencia de su acto fue que los enviaron a un horno caliente. ¿Qué les sucedió a ellos? Dios se paseó con ellos dentro del horno y salieron de allà sin ningún rasguño. También vemos como el Rey Nabucodonosor acepta (gracias a ese acontecimiento milagroso) que estos jóvenes adoraban al Dios AltÃsimo. Aquà podemos observar dos ventajas de servir a Dios:
- Cuando servimos a Dios, no importa cuan fea y caliente y difÃcil se vea la situación, Él nos sacará de allà y mientras estemos pasando por el horno caliente estará y se gozará con nosotros.
- A veces no entendemos por qué suceden las cosas y nos parecen ilógicas, pero gracias a la fe y confianza en Dios que demostraron estos jóvenes, Nabucodonosor reconoció el poder de Dios. Además de Nabucodonosor, el Rey DarÃo decretó que alabaran a Dios (Daniel 6:26) debido a la situación en la que Daniel estuvo en el foso de los leones (Daniel 6).
Pudiéramos pensar a veces que por servirle a Dios nos pasan cosas malas y desagradables, pero es porque no vemos que en esas situaciones Dios se está glorificando, te está usando y te está moldeando. Servirle es una bendición. El camino fácil del mundo te lleva a la muerte, pero servirle al Dios vivo te da vida eternal.
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