M ás de doce años atrás, Eunice y yo estábamos a punto de casarnos y como todo novio yo estaba muy ansioso que llegara el día de nuestra boda. Para ese tiempo, Eunice trabajaba en la oficina de relaciones públicas de un Municipio y yo trabajaba en el almacén de una tienda por departamento. Entre los dos no ganábamos mucho dinero pero teníamos pocos gastos y muy pocas deudas. Las bodas están hechas para hacer que las parejas gasten dinero, de modo que tuvimos que alquilar un local, un traje de boda, un tuxedo, anillos, etc...
A pesar de llevar dos años de empleo antes de la boda tuve que conformarme con una boda económica ya que no había ahorrado suficiente dinero como para hacer una buena boda, comprar un buen anillo para mi novia y alquilar un buen local. En mi hogar, mi madre me enseñó valores muy importantes pero no tuve mucha enseñanza sobre el dinero. Esto causó que gastara el dinero de forma emocional y no de forma inteligente. La realidad es que una gran parte del dinero que yo gastaba se iba en comida, ropa y accesorios para el auto. Eunice ya tenía preocupaciones (en su familia eran mucho más prácticos con el dinero) acerca de la forma en que yo manejaba el dinero pero yo siempre minimizaba mi problema y le decía que todo estaba bajo control. Luego de que Eunice y yo nos casamos, cambié varias veces de empleo. Dios me bendijo con buenos trabajos que hacían aumentar mis ingresos de manera exponencial, pero no importaba cuanto aumentaban los ingresos siempre terminábamos insatisfechos con nuestro manejo del dinero (especialmente el mío). Hoy día manejo el dinero de una forma mucho más eficiente que hace doce años pero cuando pienso en la forma en que pude dejar atrás mis malos hábitos administrativos me doy cuenta que no pasó de la noche a la mañana, por cierto paso de forma lenta y con pequeños pasos. A todos nos ocurren momentos en que nos damos cuenta de que vamos por rumbos equivocados, la Biblia nos dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12). Cuando la Biblia habla acerca de caminos se refiere a las circunstancias a las que nos llevan nuestras decisiones. Cada día tomamos decisiones pequeñas y grandes que tienen impacto sobre nuestras vidas.
"Las pequeñas decisiones que tomamos a diario son las que determinan cuales van a ser las decisiones grandes." Cuando miras el transcurso de tu vida te darás cuenta que son contadas las decisiones grandes que has hecho en tu vida, incluso puedes llegar a pensar que esas decisiones grandes afectaron tu vida de manera significativa. Pero estás sólo parcialmente correcto. Las decisiones grandes que has tomado pueden parecer como las que más han cambiado tu vida, pero son las decisiones pequeñas las que te hicieron tener que tomar una gran decisión. Déjeme darle un ejemplo: nació tu hijo y cuando era bebé le diste todo lo que económicamente era necesario, seguiste todos los consejos de los doctores, de las revistas y libros acerca de cómo criar bebes y le dedicabas tiempo y esfuerzo. A medida que fue creciendo te diste cuenta de que necesitabas ponerle más atención a tu carrera profesional y por lo tanto, sin pensarlo mucho comenzaste poco a poco a ponerle menos atención a tu hijo. Ahora el tiempo que aprovechabas jugando con tu bebé, lo pasas estudiando y trabajando. Para relajarte, enciendes la TV para ver la telenovela o las noticias que comienzan a la hora de la cena. Este comportamiento se convierte en una rutina permanente con el paso del tiempo y la relación con tu hijo se hace cada vez más distante. A causa de la desconexión entre usted y su hijo, él esta más influenciado por la cultura, los medios y los amigos que por usted. Esto significa que su hijo comienza a hacer cosas que van en contra de sus principios. Ya adolescente, él comienza a llegar embriagado a la casa por las noches y todos los días lo ves llegar con una muchacha distinta. Un día, él llega más embriagado que nunca y comienza a insultarte diciéndote que nunca estás cuando él te necesita y te enojas muchísimo con él diciéndole que tiene que irse de la casa. En ese mismo momento, él se va de la casa y él nunca te vuelve a dirigir un palabra. ¿Pudiste ver la diferencia de una pequeña decisión en esta ilustración? Aunque el padre tomó una decisión grande de pedirle a su hijo que se fuera de la casa, el causante principal de todo el asunto fue el mal manejo del tiempo que hizo que perdiera la relación e influencia que tenía con su hijo. Las pequeñas decisiones que tomamos a diario son las que determinan cuales van a ser las decisiones grandes. Estas decisiones son las que hacen que en un momento dado podamos escoger entre lo bueno y lo malo, o lo bueno y lo mejor.
"...muchos estamos ignorantes acerca de cómo nuestras decisiones afectan nuestra vida..." La gran mayoría de las veces, veremos que terminamos tomando nuestras decisiones grandes de acuerdo a como hemos tomado las pequeñas. Si cada vez que te sientas a comer, comes demasiado lo más seguro es porque hace años has elevado la cantidad de alimentos que estás ingiriendo de manera gradual día tras día, mes tras mes, año tras año. Un día te diste cuenta que estabas sobrepeso y que necesitabas ponerte a dieta. Comenzaste una dieta rigurosa y ejercicios que te hacían sudar como nunca lo habías hecho y bajaste algunas libras y comenzaste a ponerte complaciente contigo mismo y en cuestión de un mes estás ingiriendo la misma cantidad que ingerías antes de ponerte a dieta. Aquí ocurrieron tres decisiones, dos pequeñas y una grande. ¿Cual decisión fue la que reinó sobre su vida? ¿La grande de ponerse a dieta? o ¿la pequeña de comer más y más cada día? Basándonos en esto, podemos ver que los hijos adictos, divorcios, homosexualidad y la gran mayoría de las cosas que causan gran sufrimiento a las familias no surgieron de la nada, sino a raíz de una serie de decisiones que terminaron afectando el hogar. Sin embargo, muchos estamos ignorantes acerca de cómo nuestras decisiones afectan nuestra vida y la de otros y como podemos cambiar el rumbo de nuestras vidas utilizando el mismo sistema que nos entrampa cuando somos perezosos con nuestras relaciones. Pero eso lo estaremos viendo en una próximo articulo. |