La Importancia de las Relaciones
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Escrito por Christopher Molina   

iglesia

Las Relaciones son el Elemento más importante en las Iglesias Cristianas

E
l tiempo en que estamos viviendo demanda un análisis sincero de la forma cómo nos relacionamos unos con otros.  Vemos personas con problemas con sus familiares, crisis en los matrimonios, falta de comprensión entre padres e hijos y muchas otras situaciones que tienen que ver con relaciones que han sido lastimadas o rotas. 

 Es por eso que creemos firmemente que este es el tiempo de Dios para que ocurra una revolución en las relaciones.
 La vida consiste de relaciones.  Desde que nacemos estamos relacionándonos con nuestros padres, hermanos y hermanas y demás parientes.  En Lucas 10:41,42 nos encontramos con el relato de Jesús en la casa de Marta y María y con la conocida frase: “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.”  ¿Qué parte había escogido María? Precisamente la más necesaria, relacionarse con Jesús.  Jesús afirma la necesidad de todo ser humano de relacionarse sanamente con los demás y especialmente con Él, que vino a dar vida en abundancia.  María cultivó su relación con Jesús, escuchando Su Palabra, sentada a sus pies y más tarde en un acto de adoración al ungir los pies del Maestro con perfume.

Fuimos creados para las relaciones.  Todo nuestro ser está hecho con la capacidad de comunicarnos y relacionarnos, el cuerpo físico, el alma y el espíritu.  Nuestro cuerpo expresa comunicación a través de los labios y el lenguaje corporal.  Nuestra alma expresa comunicación a través de las emociones y sentimientos.  El espíritu está hecho con la única intención de ser una vía de comunicación con Dios.  Dios es verdad absoluta y cuando comprendemos que Él nos creó para relacionarse con nosotros a través de Su amor, podemos experimentar seguridad y confianza en nuestra relación con Él.

Todo lo que conocemos de Dios viene a través de una relación con Él.  El gran mandamiento declarado por Jesús establece: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.  Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”  Este mandamiento es claro afirmando el principio de que una buena relación con Dios provocará que te veas a ti mismo como Él te formó (a Su imagen y semejanza) y que puedas desarrollar relaciones sanas con tu prójimo.  Es decir, este mandamiento está ligado directamente al establecimiento de relaciones saludables.  Muchas veces, perdemos de vista la importancia de las relaciones porque comenzamos a ocuparnos en otras cosas.  Por ejemplo: el padre de familia que se olvida de relacionarse efectivamente con su esposa e hijos porque está muy ocupado en trabajar para proveer al hogar, o la mujer que está muy afanada en sus necesidades y lo único que hace es quejarse de que sus necesidades no son satisfechas.

Dios anhela tener una relación saludable e íntima con cada persona.  Cuando nosotros, permitimos que la verdad de Dios comience a inundar nuestra vida, Él comienza a restaurarnos, a sanar heridas y a capacitarnos para que podamos dar amor y desarrollar relaciones saludables con los demás.  El Señor desea que, al relacionarnos con los demás, demos fruto de la relación que tenemos con Él.  ¿Sabes quién es tu prójimo?  Comienza con tu esposo, esposa, hijos e hijas, familiares, compañeros de trabajo, hermanos de la Iglesia, hasta las personas que pasan por tu lado en la calle.  Todo comienza en tu casa, con los más cercanos a ti, pues si con ellos puedes desarrollar una buena relación, así también podrás hacerlo con otras personas con las que interactúas.

Aplicar esta verdad de Dios a tu vida, te llevará a experimentar una verdadera revolución en tus relaciones.  Comenzarás a ver el propósito de Dios al darte la bendición de ser padre, madre, hijo, hija, hermano, hermana, amigo o amiga.  Verás que el Señor te creó para vivir en relación con otras personas y que puedas ser una influencia positiva para sus vidas.  Que cuando alguien pase tiempo contigo pueda percibir que ese tiempo fue productivo, bueno y todo porque ha visto a Cristo reflejado en la forma en que le tratas.  Cuando lo meditamos de esta manera, no podemos dejar de pensar en el alcance evangelístico que podemos tener cuando somos un canal de bendición y del amor de Dios al relacionarnos saludablemente con los demás.

 

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