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Liderazgo Cristiano en tu Hogar creará Influencias Postivas y Cristianas para tus Hijos
L a Biblia establece principios y verdades que no pasan de moda, sino que son relevantes desde que fueron escritas hasta nuestros días y para siempre (Mateo 24:35). La cultura de nuestros tiempos pretende que demos rienda suelta a nuestros hijos(as) y los dejemos hacer lo que deseen con su vida. ¿Tendrá algo de bíblico ese modelo? Entendemos que lo que la Palabra nos enseña es que seamos padres amorosos, responsables y que brindemos a dirección a nuestros hijos(as). Esa es la forma en que el Padre Celestial trata con nosotros (sus hijos) y definitivamente, Él es el mejor modelo a seguir.
Hoy día muchos padres y madres se quejan de que han perdido influencia con sus hijos(as). Definamos influencia desde la perspectiva correcta; no se trata de dominio o control absoluto de las vidas de los miembros del hogar, sino que se trata de un liderazgo efectivo, amoroso, disciplinado, que motiva a los hijos(as) a desear la dirección de papá y/o mamá. No se trata de una imposición autoritaria, sino de una dirección respetuosa que toma en cuenta la personalidad, talentos y habilidades del hijo(a). Cuando se ha perdido la influencia en el hogar, es necesario hacer un auto-análisis para identificar qué puede haber provocado esta pérdida. También, es importante entender que para volver a ganar influencia hay que pasar por un proceso, ya que eso no sucede de la noche a la mañana. La oración es indispensable porque a través de ella, el Señor revela estrategias y da fortaleza durante el proceso. Recordemos que la mayor influencia en nuestras vidas debe ser la de Dios y, a mayor profundidad en la relación con Él, mayor será su influencia sobre nuestra vida. La pérdida de influencia provoca que el padre o madre tenga que esforzarse para ser una influencia mayor sobre sus hijos(as) que los demás. En muchos casos, la mayor influencia sobre nuestros hijos(as) proviene de amistades que ejercen una influencia horizontal que inhibe la madurez. Todos necesitamos a alguien más maduro que nosotros que nos guíe para crecer. Así que todo padre y madre debe aspirar a ser una influencia vertical. Ésta se logra a través de hacer que los hijo(as) anhelen y deseen ser más como un adulto maduro. ¿Como lograr esto? Es un proceso que involucra cambio, especialmente de parte de los padres. Así, como Dios se involucra en nuestras vidas, a través de la obra del Espíritu Santo que mora en nosotros que nos enseña y nos guía, los padres y madres deben tener como prioridad el involucrarse en la vida de sus hijos(as). Involucrarse activamente en la vida de tu hijo significa que: - Si participa en deportes (o alguna otra actividad), sea pequeño, adolescente o joven, debes asistir a todos los juegos y prácticas (al menos uno de los padres).
- Llevarlos a la escuela y buscarlos personalmente. Además, deben comunicarse regularmente con los maestros(as) para mantenerse al tanto del desarrollo de sus hijos(as).
- Cuando converses con su hijo(a), no emita juicio sobre él/ella o lo que haya dicho. Escúchalo, aunque diga un disparate. Esto te ayudará a saber lo que hay en su corazón y podrás prepararte bien para luego hablar sobre el tema cuando él/ella esté dispuesto(a) a escucharte a ti. En otras palabras, aplica la Regla de Oro (Mateo 7:12).
- Programa días para disfrutarlos junto a su familia. Si es posible, separa un día especial para pasarlo con tu hijo(a) de forma exclusiva. Esto le dejará saber que él/ella es verdaderamente importante para ti. Recuerda, el amor se demuestra con acciones.
- Establece límites saludables para sus hijo(a). Por ejemplo: hora de acostarse en la semana, hora de llegada cuando sale, lugares apropiados, entre otros, y explica tus razones. La estructura en el hogar es saludable y promueve la seguridad. De la misma manera, Dios nos enseña y nos dirige para que a través de Sus principios disfrutemos de una vida abundante.
- Dedícate a conocer la personalidad, habilidades y talentos de tus hijos(as). Esto le ayudará a brindarle una dirección adecuada de manera que puedan desarrollar su máximo potencial. El Padre Celestial nos ha dado ejemplo, dejándonos saber que Él tiene un plan para nuestras vidas (Jeremías 29:11).
- Haz todo lo posible para que tus hijos(as) pasen mayor tiempo contigo que a solas o con amistades.
La Biblia dice: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” Esto tiene gran relevancia pues el sistema del mundo está tratando de desviarnos cada vez más de lo que enseña la Palabra. Nuestras mentes necesitan ser renovadas y dirigidas hacia la voluntad de Dios. Empecemos con nosotros mismos y con nuestros hogares. Cuando ejercemos la influencia como Dios desea que lo hagamos, podemos ver hogares estables, familias y matrimonios sólidos e hijos que se mantienen firmes en el camino del Señor.
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